La Generación de la EGB

 Torrebruno, Enrique y Ana y Parchís, imprescindibles para la época.

¿Comías Bollycao y bebías Mirinda? Sin duda, perteneces a esta generación
Un libro del periodista Javi Nieves recopila los recuerdos de aquella época


¿Te marcó la muerte de Chanquete? ¿Tenías que esperar dos horas para hacer la digestión antes de bañarte en la piscina? ¿Rebobinabas las cintas de música con un boli Bic? ¿Te la cargaste por romper un rotring 0.2? Sin duda, perteneces a la Generación EGB, esa generación adicta a las gomas Milan, los discos de Los Payasos, los libros de vacaciones Santillana, las colecciones de cromos y las carpetas forradas con las pegatinas de Tele Indiscreta o Superpop.

Era otra época, cuando los profesores podían tirar un borrador a la cabeza de sus alumnos sin recibir una demanda de los padres, la calle era el territorio comanche de miles de niños asilvestrados y los progenitores podían sacar el cinturón para amenazar a sus hijos sin acabar ante el Defensor del Menor.

Todas estas anécdotas aparecen recogidas en el libro 'Generación EGB', escrito por el periodista, Javier Nieves, tras las experiencias vividas en la sección del mismo nombre en 'La Mañana' de la Cope. Una mirada nostálgica e irónica a aquellos maravillosos años: "He querido hacer una guía de nuestros recuerdos. En aquella época, todos teníamos muchos lugares en común. Veíamos los mismos dibujos, leíamos los mismos cómics, escuchábamos la misma música... Ahora todo está mucho más diversificado", explica Nieves.

En este viaje al pasado, al autor hace un divertido recorrido por aquellos objetos que marcaron la infancia de toda una generación: el estuche Pelikán, los bolis bic (que permitían enrollar la chuleta en su tubo transparente y que también se podían usar a modo de cerbatana con pelotillas de papel), los rotrings (que costaban un pastón), las gomas Milan con olor a nata (era difícil resistirse a comérselas) y los rotuladores Carioca (perder una de sus capuchas era una tragedia).

Las colecciones de cromos de aquella época.
¿Todavía te acuerdas de que el orden de los factores no altera el producto, de que las palabras agudas llevan tilde si terminan en vocal, en n o en s o de que los tres huesos del oído son el yunque, el martillo y el estribo? Estos conocimientos fueron grabados a sangre y fuego en la mente de los alumnos de la EGB (Educación General Básica), que también olvidó rápido cómo hacer la prueba del siete, cómo resolver una división con decimales, las partes de una flor o cómo sumar grados, minutos y segundos.

El libro hace un repaso por las frases que se decían con más frecuencia en el cole: "Habla, chucho, que no te escucho", "por mí, por todos mis compañeros y por mí el primero", "cobarde, gallina, capitán de las sardinas" o "secretitos al oído son cosa de viejas". Por no hablar de las míticas expresiones de las madres, desde el "algo habrás hecho" (cuando había castigo en el cole) al "¿pero tú qué te crees que esto es un hotel?" pasando por el clásico "es la primera vez que me siento en todo el día".

El periodista recuerda con humor que, a diferencia de la generación Ni-ni, los niños de la EGB desempeñaban tareas fundamentales en el hogar: cambiar al UHF en una época en la que no existían los mandos a distancia (por suerte sólo había dos canales), bajar la basura (el marrón siempre estaba destinado al hermano menor) o hacer los recados con las compras de última hora que se olvidaban las madres.

¿Rebobinabas las cintas de música con un boli Bic?
Y, ¿qué decir de los 'míticos' muebles y objetos de aquellas casas que tan bien ha reflejado la serie ‘Cuéntame’? La indispensable mesa camilla, el mantel de hule, los tapetes de ganchillo (realizados normalmente por abuelas 'ganchilloadictas'), el sofá de escay o el papel pintado que dio paso al maldito gotelé.

En la dieta de la época no había ni rastro de la palabra saludable. "Cuando estábamos en la EGB el colesterol ni se había inventado. Comíamos de todo, sin fijarnos en las grasas saturadas o los carbohidratos. Y aun así para nuestras abuelas siempre estábamos escuchimizados", recuerda el libro. Los niños se dividían entre los que eran partidarios del Nesquik y los que preferían los grumitos del Cola-Cao. De merienda, el consabido bocadillo de chorizo con Revilla, el Bollycao o el bimbollo, acompañados de la Mirinda.

Los juegos de antaño también merecen un apartado especial en la obra. Lejos de las Nintendo y las Playstation, los reyes de los juegos eran entonces las chapas, las canicas, el hula hoop, el churro, mediamanga, mangotera, el escondite o el balón prisionero. En la lista de los Reyes Magos mandaban el Scalextric, el CinExin, el blandi blub, el cubo mágico de Rubik, los clicks, los madelman, magia Borrás o el Monopoly. Muchos de ellos han logrado sobrevivir hasta nuestros días.

Por supuesto, no había móvil, había que llamar con prefijo y la palabra tecnología sonaba a ciencia ficción: los relojes Casio, el walkman y el radiotransistor hasta que llegó el revolucionario.... vídeo y la cruenta lucha entre los partidarios del VHS y los visionarios del Betacam. Uno de los primeros ordenadores fue el Commodore 64, aunque la gran batalla se libró entre el Spectrum y el Amstrad.


Lo que decía la tele, iba a misa. La TV era en blanco y negro y había programas que fascinaron a cientos de niños desde mediados de los 70 hasta los 90: la Bola de Cristal, Barrio Sésamo, el Un, Dos, Tres, el Gran Circo de TVE. Todos veían los mismos dibujos animados y series como Marco o Heidi hicieron llorar a chiquillos de toda clase y condición. La banda sonora de los churumbeles de aquella etapa estaba liderada por Parchís, los payasos de la tele, Torrebruno y Enrique y Ana.

Lo cierto es que un boom de nostalgia recorre las redes sociales y en Facebook, proliferan los grupos que recuerdan aquella época dorada, mientras surgen blogs como 'Yo fui a EGB'.

Ahora, los niños no pueden pisar la calle sin supervisión adulta, tienen infinidad de juguetes pero no saben jugar y, a veces, ni tan siquiera les dejan cantar canciones en el autobús durante las excursiones. Sin duda, ellos también renegarán de la generación de la EGB, al igual que ésta hizo con la de sus progenitores: "Cada generación está llena de buenos recuerdos. Siempre tendemos a engrandecer nuestra generación y a menospreciar a las otras. La generación actual hará lo mismo", asegura Javi Nieves.


Y tú, ¿qué recuerdos conservas de la EGB? Déjanos tu comentario.

Ana del Barrio | Madrid
www.elmundo.es
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Acerca de Aníbal Clemente

Web Oficial del Historiador del Arte, especializado en Patrimonio Cultural, viajero e investigador incansable. Extremeño de pura cepa, amante de su tierra, de los viajes, de lo Retro, de los videojuegos y del conocimiento de las Artes, la Arqueología, la Tecnología y las Ciencias en general.

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